El Foro Inmobiliario Málaga 2026, celebrado el 17 de septiembre en el Hotel Vincci Posada del Patio y organizado por La Opinión de Málaga, reunió a algunos de los principales representantes del sector para analizar la evolución del mercado residencial.
Promotores, arquitectos, constructores, comercializadores, entidades financieras y representantes institucionales abordaron cuestiones como el acceso a la vivienda, la sostenibilidad, la transformación urbana y las nuevas tendencias del segmento residencial de alto valor.
GILMAR estuvo representada por Alberto Ortiz-Vivanco, director comercial de GILMAR Málaga, que participó en la mesa “Arquitectura, comercialización y vivienda de alto valor: nuevas tendencias del mercado inmobiliario”. Mila Tuñón, Marketing Manager de GILMAR SUR, también estuvo presente en evento.

Un punto de encuentro para el sector inmobiliario malagueño
El foro contó con la participación de representantes de la Junta de Andalucía, así como representantes de los sectores inmobiliario y financiero.
La mesa de alto valor reunió a Alberto Ortiz-Vivanco, de GILMAR; Ángel Asenjo, fundador y presidente de Asenjo y Asociados; Alejandro Pérez, socio fundador de HCP Arquitectos; y Artur Loginov, CEO de Drumelia Real Estate.
Uno de los principales asuntos del debate fue cómo está evolucionando el concepto de vivienda de alto valor y qué elementos son hoy realmente diferenciales para el comprador.

Durante su intervención, Alberto Ortiz-Vivanco defendió que el valor de una vivienda ya no depende únicamente de sus metros cuadrados, sus calidades o su tecnología, sino también de cuestiones como la privacidad, el bienestar, la arquitectura, la ubicación y la relación del proyecto con su entorno.
En este punto, el director comercial de GILMAR Málaga puso como ejemplo Be Grand El Limonar, promoción comercializada por GILMAR, donde se combina una propuesta residencial contemporánea con la conservación y recuperación de dos palacetes históricos del reconocido arquitecto Antonio Rubio Torres.
“Málaga no debe perder su carácter. En Be Grand se ha conseguido combinar una construcción contemporánea con la conservación y recuperación de dos palacetes históricos de Antonio Rubio Torres. Eso también es lujo: carácter, personalidad malagueña y, al mismo tiempo, un concepto de obra nueva”, explicó Ortiz-Vivanco.

La reflexión conecta directamente con uno de los grandes retos actuales de Málaga: seguir desarrollando nuevos proyectos residenciales sin perder la identidad arquitectónica y cultural que distingue a la ciudad.
Un mercado internacional que exige diferenciación
La comercialización de la vivienda de alto valor también ocupó buena parte de la conversación. El comprador actual puede comparar proyectos de Málaga, Marbella o cualquier otro destino residencial internacional desde cualquier parte del mundo. Esto obliga a competir no solo en precio o prestaciones, sino también en arquitectura, identidad, diseño y singularidad.

En este contexto, proyectos con una historia propia, una integración real con el entorno o una arquitectura reconocible pueden adquirir una ventaja diferencial frente a una oferta internacional cada vez más homogénea.
La digitalización y las redes sociales también han transformado la comercialización, permitiendo posicionar un proyecto a nivel global incluso antes de su finalización y haciendo que la imagen, el relato y la identidad del producto tengan cada vez más peso.
El riesgo de perder la competitividad
La evolución de los precios y la sostenibilidad del crecimiento del mercado fueron otros de los temas tratados durante la mesa. sobre ese aspecto Ortiz-Vivanco puso el foco en el impacto que puede tener una subida generalizada de precios sobre el conjunto del mercado: “El riesgo aparece cuando los incrementos de precios empiezan a afectar a todo el mercado y hacen que Málaga deje de ser competitiva, además de dificultar o incluso impedir el acceso a una vivienda para determinados perfiles.”

La fortaleza de la demanda y la creciente proyección internacional de Málaga plantean así el reto de mantener un mercado atractivo para la inversión sin comprometer su competitividad residencial.
El agente inmobiliario evoluciona hacia un verdadero asesor
La mesa abordó también cómo debe evolucionar la profesión inmobiliaria para responder a un comprador cada vez más informado y a operaciones de mayor complejidad. Ortiz-Vivanco defendió la necesidad de avanzar en la profesionalización del sector: “Hoy en día, un agente inmobiliario es un verdadero asesor y debería tener conocimientos de fiscalidad, rentabilidad y aspectos jurídicos. Los asesores se están formando y evolucionando bien, pero no al mismo ritmo que el mercado. En GILMAR creemos que esta profesión debe profesionalizarse cada vez más: necesitamos asesores preparados, con formación continua y, sobre todo, con una verdadera cultura de servicio.”

La evolución del producto residencial exige así perfiles capaces de aportar un asesoramiento más amplio, acompañando al cliente durante todo el proceso de decisión y no únicamente en la búsqueda de una vivienda.