GILMAR brings art to Boadilla: an artistic cow, over two hundred neighbours, and José Ramón de la Morena
A las siete de la tarde del martes, la Glorieta Virgen María de Boadilla del Monte tenía algo diferente. Delante de la oficina de GILMAR había una urna. Grande, bien iluminada, cubierta con una lona negra desde antes de que llegara el primer invitado. Dentro, algo. Nadie sabía exactamente qué. Todo el mundo la miraba de reojo.
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