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Cómo asegurarte el cobro del alquiler
Como ya te hemos dicho, la precaución es la principal clave para alquilar un piso con seguridad. Estas medidas preventivas te ayudarán a disipar todas las posibles dudas que tengas y, lo más importante, podrás pactarlas directamente con tu arrendatario.Fianza
La fianza es una de las herramientas más comunes utilizadas por los arrendadores. Es un tipo de garantía obligatorio y, de acuerdo a la Ley de Arrendamientos Urbanos, su importe debe ser de una mensualidad que el inquilino debe pagar por adelantado. Esta garantía para alquilar un piso está pensada para compensar posibles desperfectos del inmueble. Y, aunque es cierto que en muchos casos los inquilinos la utilizan para cubrir su último mes de renta, es una práctica que no debe hacerse ya que puede suponer una garantía insuficiente si se tienen en cuenta los suministros y posibles impagos de estos.Depósito de garantía
Esta es una garantía adicional que te permite alquilar tu piso con seguridad y que debes pactar con tu arrendatario. Se utiliza principalmente para asegurar el cobro de la renta. Este depósito tiene la misma duración que el contrato de alquiler y, al contrario que el aval, el depósito queda en manos del propietario.Este tipo de garantía permite cobrar dos mensualidades más de la vivienda y, además, cubrir posibles destrozos tras la salida de los inquilinos. Aunque es cierto que es posible que no cubra todos los posibles daños es, sin duda, una de las mejores precauciones a tomar.Aval bancario
Otra de las opciones para alquilar un piso con garantía de cobro es un aval bancario. Éste permite al inquilino garantizar a través del banco que va a pagar el alquiler. La cantidad pignorada en la cuenta del arrendatario, normalmente es la correspondiente a tres o seis mensualidades de alquiler.Esta opción está cada vez más en desuso porque obliga a un gran desembolso por parte del arrendatario debido a su coste de apertura y mantenimiento, y supone una garantía limitada para el arrendador. A pesar de ello tiene sus ventajas, como la posibilidad de pedir su ejecución inmediata al banco y cobrar la deuda pendiente. Sin embargo, también permite que el inquilino permanezca en la vivienda y hace necesario iniciar un proceso de desahucio para echarlo.